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Entrevista a María Voce y a Jesús Morán

24 septiembre 2014
Intervista_MariaVoce_JesusMoran

 

 

 

 

 

En coloquio con la presidente y el copresidente de los Focolares. ¿Qué dice el Carisma de la unidad hoy frente a la guerra, a las crisis familiares y crisis de valores? ¿Cómo responde a los pedidos que hace el papa Francisco?

"Le auguraría a la nueva presidente que sepa escuchar siempre al Espíritu Santo y por consiguiente, que sepa construir todo “en unidad”»- había declarado María Voce pocos días antes de su reelección, sin saber que estas palabras se habrían convertido en el incipit de su segundo mandato.
Aprovechando una de las pausas de laAsamblea de los Focolares todavía funcionando (se concluirá el 28 de septiembre próximo), las diversas ediciones de Cittá Nuova entrevistan a la recién reelegida presidente de los Focolares y a Jesús Moran, copresidente. Las preguntas se refieren a la vida del Movimiento y a los grandes desafiós que los esperan. A continuación transcribimos la entrevista completa.

 

¿De qué forma escuchar y poner en práctica lo que está diciendo el papa Francisco a la Iglesia y a la sociedad de hoy?

 
María Voce: Debemos responder a partir del carisma de la unidad: también nosotros debemos pensar en los pobres y en los marginados, pero partiendo de nuestra característica específica. Me entusiasmé cuando el papa Francisco dijo desde Redipuglia (Italia) que “la guerra es una locura”. Es una enfermedad, por lo tanto hay que curarla. ¿Qué tipo de cura podemos dar nosotros focolarinos? La única que tenemos es nuestro carisma, que nos pide que construyamos relaciones de paz, de conocimiento recíproco también entre las personas que no se miran cara a cara, que se odian, y contribuir así en el camino hacia la unidad»

Jesús Morán: «Nosotros no nos caracterizamos por la frenética búsqueda de espacios de poder, no está en nuestro estilo. Más bien, tratamos de comenzar procesos. El papa Francisco compara la Iglesia no tanto con una esfera sino con un poliedro, afirmando así que las tendencias más importantes emergen a menudo en la periferia. Todo esto me parece que combina perfectamente con una Obra que tiene un principio de unidad muy fuerte. Chiara (Lubich) misma fundó muy a menudo en la periferia, sirve para todos el ejemplo de la Economía de Comunión que nació en Brasil, o el ecumenismo que adquirió nuevas perspectivas en los encuentros de Chiara con Athenagoras ocurridos en Estambul, mientras que en Fontem [Camerún] surgió la inculturación “al estilo focolarino”…. Este principio podemos vivirlo también nosotros, es decir ir a la periferia y captar ese “algo” que aparece y que luego se convierte en universal».

 

¿Cómo responder a los grandes desafíos de la situación de Oriente Medio, en la cual los focolarinos se encuentran en primera línea?

 
Maria Voce: «Tengo la impresión de que el Movimiento está haciendo mucho más de lo que parece. Recibí en estos días una carta de las focolarinas de Damasco que me pedían el parecer sobre ir a encontrarse con la comunidad de Aleppo, donde ya están los focolarinos. Les respondí afirmativamente, aunque los riesgos son innegables: el carisma de la unidad puede y debe estar presente en estos lugares para construir relaciones, para llevar un poco de paz. Obviamente las soluciones políticas a nivel internacional son necesarias, así el Movimiento por su lado contribuye a erradicar el odio del corazón de los hombres. Es una actitud sin la cual no podrán nunca encontrarse soluciones políticas verdaderas y duraderas». «Si hay algo que el carisma puede hacer es difundir la cultura del encuentro, de la confianza recíproca, del amor, ayudando al que se encuentra en necesidad independientemente de la religión a la que pertenece o al estatus social, o al límite que lo separa. Hay que preguntarse también que puede decir el carisma de la unidad frente a estos conflictos, cual es la incidencia posible. …. Recuerdo que Chiara, citando un episodio verdadero ocurrido en Colombia, dijo que se puede detener la mano de un terrorista simplemente haciendo un acto de amor. Todo esto debemos hacerlo comprometíéndonos más y mejor, todos juntos»

Jesús Morán: «En sustancia se trata de desarrollar los diálogos típicos nuestros. Estos días en la Asamblea, en mi grupo de reflexión había un musulmán: tener un hermano de otra religión con quien compartir todo, no es poco, un hermano que se siente representante del Movimiento de los Focolares musulmán. ¡Es un milagro! Esta presencia de los Focolares en tierras islámicas se va desarrollando, así como se va promoviendo nuestro diálogo interreligioso. ¿Es poca cosa? Tal vez, pero me parece que es algo fundamental. Una chance que tenemos es la de tener contactos directos con personas del Movimiento en estos lugares de sufrimiento: es importante hacer hablar a la verdadera realidad, a lo que se está viviendo a través de las palabras de los protagonistas. Lo cual a menudo quiere decir transmitir una visión distinta de los hechos y de los problemas que difunden generalmente los medios de comunicación»

 

La Iglesia y la sociedad se enfrentan con el tema familia. En este campo los Focolares tienen una larga experiencia para ofrecer….

 
Maria Voce: «No se puede reducir la problemática familiar en la Iglesia a una problemática exclusivamente sacramental. Los sacramentos son signos eficaces de la gracia, pero quedan como signos y pueden existir también otros. Una persona me escribió después de haber escuchado la introducción a un tema mio sobre la Eucaristía. Es una mujer que está separada que convive con un divorciado con hijos y que siente fuertemente que es cristiana y católica, y advierte el malestar de esta posición suya, que, en cierto sentido, la coloca fuera de la Iglesia Católica. Pero ella me escribe: “No me sentí nunca fuera de la Iglesia y continúo asistiendo a la iglesia. Cuando voy a pedir la bendición al sacerdote que distribuye el sacramento, en ese momento Jesús entra también dentro mío. Yo trato de vivir, de hacer lo que puedo. Estoy recorriendo un camino”»

«Dios nos pide en efecto que ayudemos a todos a recorrer el propio camino de santidad, es decir acercarse a Dios con los medios que hay a disposición (…). Chiara nos explicó en un momento las “fuentes de Dios”: no había puesto el acento sólo sobre su presencia en la Eucaristía, sino también sobre otras presencias de Dios en el mundo, también en la Palabra y en el hermano. Pienso que el Movimiento puede ser el abrazo hacia estas familias; pero como ésto es parte de la Iglesia, abrazando a estas personas las hacemos sentir menos extrañas porque están siendo abrazadas por una porción de Iglesia. Más tarde se podrán proponer otras experiencias, otros caminos; veamos lo que dirá el Sinodo. Me parece sin embargo una ilusión pensar que surjan soluciones extraordinarias; se propondrán más bien experiencias plausibles y eficaces, no tanto soluciones universales»

Jesús Morán: «El problema de la familia antes que ser un problema sacramental es antropológico. Es un juego el mismo designio de Dios sobre el hombre, sobre la relación entre hombre y mujer, sobre la relacionalidad como tal, por lo tanto sobre la dinámica del don de sí mismo, de las relaciones (que podríamos definir “trinitarias”). Sin duda nos estamos jugando mucho y el Papa lo ha también dicho: no hacemos el Sínodo para resolverle el problema a los divorciados, no es ésto lo que nos preocupa porque al final se podrán encontrar soluciones ya probadas en los siglos pasados. El problema es mucho más serio: ¿qué le sucede al hombre de hoy, cómo crece, qué tipo de relacionalidad aprende y dónde la aprende? Este es el verdadero problema de la familia. Nos consuela saber que también hay muchas voces laicas, no necesariamente católicas, que ponen el acento en este problema de la relacionalidad y sobre el futuro de la familia y de la humanidad»