De la Calle

De la calle al mercado.  Taller de Bolsos, Brasil

Del riesgo de la delincuencia al riesgo de empresa. Los menores de edad son los protagonistas de una empresa en expansión que fabrica bolsos. Se lo cuentan a la Asamblea de la EdC que se está celebrando en Sao Paulo.

Tomado de EdC, Paolo Loriga Sábado, 28 de Mayo de 2011

Su stand no está en la zona donde pasan la mayoría de los 650 participantes en la asamblea de la Economía de Comunión, pero es el puesto más concurrido durante los intervalos. En él se venden bolsos para mujer, chaquetas y complementos. El éxito de visitantes (y parece ser que también de compradores) salta a la vista.

110527_Ginetta_Dalla_Strada01_rid

La línea de estos productos artesanales es una mezcla de calidad y diseño moderno, con bellos toques de originalidad. Único también es el origen de las materias primas usadas en su elaboración: carpas para camión en desuso y retazos de cuero y jeans que ya no sirven, recuperados porque son ecológicamente compatibles. Pero este no es el único aspecto típico de esta joven empresa. Ni siquiera es el principal, ya que los empleados, muchachos menores de edad o que acaban de alcanzar la mayoría, vienen de situaciones difíciles.

La marca de la fábrica “Dalla strada” [“de la calle”, ndt] explica perfectamente la iniciativa empresarial que el pasado mes de abril se instaló aquí, en el parque empresarial Spartaco, cerca de Sao Paulo. Un pequeño edificio de dos plantas contiene las vitrinas, que forman el local de venta, y los talleres de producción. Conociendo su origen, parece más una apuesta que una realidad productiva, pero al ver a la decena de muchachos metidos en el trabajo y al escuchar las motivaciones que les animan, se entiende por qué son tan buenos los índices productivos, garantía del futuro de la empresa.

Divani Dalla Strada

Los jóvenes trabajadores vienen principalmente de uno de los barrios donde la pobreza es evidente: el barrio Jardin Margarida, de Vargem Grande Paulista, situado a 30 km al sur de Sao Paulo...

«Esto es más que una empresa. Nos ayudamos entre nosotros, porque trabajamos en grupo, pero también porque hay un ambiente de familia. Comenzamos cada día con una palabra de vida tomada del Evangelio y ella nos ayuda a superar las dificultades».

Divani tiene 18 años y ha llegado después de un año de formación profesional y un periodo de práctica en Recife, en el noreste de Brasil, en la empresa madre situada en el Polo Ginetta y vinculada a los principios de la Economía de Comunión.

Detrás de ambas empresas está la humildad y la determinación de Joao Bosco Lima de Santana, un emprendedor que viajó a Italia a especializarse en la producción de bolsos y después volvió a su patria para poner en marcha una actividad rentable. Pero por dentro le movía algo más grande, desde joven conocía la espiritualidad de los Focolares; le impresionó la propuesta de Chiara Lubich de «morir por la propia gente».

Equipo de Della Strada

Después la vida le llevó por otros caminos. Pero cuando conoció al P. Renato y su casa de menores, en la que acoge a chicos de la calle, su deseo se consolidó: «Poner a disposición mis competencias y mi vida para dar a los jóvenes una profesión. Educar al trabajo es una forma de desarrollo y hemos constatado que el amor vivido por una gran causa es capaz de renovar las cosas, las ideas y a las personas que vienen de la calle».

En base a esta comprobación cotidiana, Joao Bosco puede afirmar con credibilidad que «aquí en la empresa el primer puesto es para ellos, para los jóvenes y su formación, no para la producción, aunque sin descuidar la calidad ». Una paradoja en la lógica empresarial, pero que da frutos. Desde Costa de Marfil ha llegado una petición para aprender esta actividad productiva con el fin de ponerla en marcha también allí. También los Jóvenes por un mundo unido, a través de la cooperativa Equiverso, han comenzado a importar los bolsos desde Italia.

Son pequeñas multinacionales de la Economía de Comunión.